Tener ansiedad significa vivir en un cuerpo que está siempre alerta a que aparezca un peligro para poder defenderse y, mientras espera, se tensa, acelera su corazón, agita su respiración, deja de dormir profundamente y de comer de forma saludable. Todo lo que hace sirve a anticiparse a ese peligro.
¿Y cuál puede ser el peligro? Muchas veces, éste es desconocido, incluso sin un sentido aparente porque alguna vez, en una situación de peligro real, el cerebro registró una asociación que nada tuvo que ver con la experiencia real. Por ejemplo, una niña sufrió de bullying en la visita a un museo y a partir de ese día le tiene fobia a las estatuas desnudas.
Su cerebro tomó una información del entorno en el que vivió la experiencia traumática porque le faltó tiempo para reconocer lo que estaba pasando realmente. Todo lo que sabe ahora es que, cuando mira una estatua desnuda su cuerpo evoca el recuerdo del dolor sentido en ese momento, piensa estar en peligro otra vez y prepara su organismo para huir o luchar.
Sin embargo, pasa el tiempo y ahora siente un enorme nerviosismo cada vez que pasa por un museo, incluso si éste no posee una muestra de esculturas. También empieza a sentir esta sensación cuando visita casas, restaurantes y universidades decoradas con estatuas.
Evidentemente, como ella no quiere sentir ansiedad, hace lo posible por evitar enfrentarse al encuentro con una estatua y de esta manera, se ha privado de viajar por Europa, de salir con pretendientes interesados en el arte, de estudiar arquitectura e historia, de aceptar que sus jefes le celebren un ascenso laboral en un restaurante elegante, etc.
¿Es esto justo?, ¿es estrictamente necesario que ella esté manejando su vida así? La respuesta es que, aunque evitar situaciones donde se encuentre con estatuas le ha hecho perder muchas cosas (amistades, viajes, cultura, parejas, relaciones laborales…) y en algún momento dirá «basta» y buscará sanar.
He reflejado aquí un caso de Fobia específica, sin embargo los trastornos de ansiedad son varios. En una psicoterapia con la mujer del ejemplo yo trabajaría en tres objetivos que se complementan:
- Despertar las sensaciones de calma en su sistema nervioso a través de técnicas psicológicas para que sepa manejar con éxito nuevos episodios de ansiedad.
- Analizar las asociaciones que se formó entre el objeto fóbico y la situación de peligro pasada, así como también la anticipación que su cerebro genera con el fin de proteger la supervivencia.
- Exponer de manera progresiva y segura al enfrentamiento de la fobia y la recuperación de la vida que realmente ella desea tener.
Estos objetivos entran en una planificación personalizada del plan de tratamiento que me gusta realizar con base en las Guías y Protocolos establecidos por organismos de salud. Es importante reconocer que un tratamiento psicológico es un proceso que toma meses y que requiere disciplina a la hora de poner en prácticas las actividades prescritas para el primer objetivo (pues el segundo depende de la terapeuta y el tercero de ambas partes).
